sábado, 27 de septiembre de 2008

Las locas... ¿Estamos realmente locas?


Luego de una extensa conversación con el Señor B. (llamémoslo así para no delatar su identidad y que lo aporreen algunas mujeres vengativas) me puse a analizar detenidamente el tema central de nuestra charla: las locas de merd.
Defendiendo a la raza femenina le dije que todas las mujeres estamos medias locas, pero aún así no pude hacerlo cambiar de opinión. Según él se podría definir a este estereotipo femenino porque presenta los siguientes rasgos: al principio es buena, divertida, simpática, te enamora y cuando ya estas a punto caramelo te dice, tiernamente, no estoy enamorada.
Después de meditar mucho sobre esto decidí hacer una encuesta entre mis amigos hombres para que me expliquen su punto de vista sobre este asunto y llegué a entender algunas categorías de locura femenina.
Las mujeres estamos locas, eso no es novedad, pero hay algunas que lo están más que otras.
El caso más común de encontrar es el de la loca telemarketer, una chica que a simple vista no dice nada, parece buena, amable, simpática hasta que empieza a llamar 3.256 veces por día a tu celular preguntándote dónde estás, con quién, en dónde, qué tenés puesto, qué estas tomando, haciendo o viendo. Al principio puede parecer simpática pero... ¡Ojo al piojo! Vas a querer que tu perro se coma el teléfono o que tu hermanito te lo tire al inodoro, si antes no lo perdés voluntariamente en el baldío más cercano.
Otro caso común es el de la loca linda. Esta no representa muchas dificultades ya que dentro de su locura visita la realidad una o dos veces al día. El único inconveniente es que tiene reacciones un tanto exageradas cuando se enoja y puede ser que el candidato termine con un plato de spaggettis con salsa bolognesa como sombrero.
Una de las peores es la denominada loca llorona, aunque este tipo se puede presentar de dos formas. La primera es la que está buscando su novio-hijo por el mundo y cuando lo encuentra lo malcría, lo mima, le hace la comida, lo viste, lo peina y cuando hace algo que realmente la descoloca de su mundo perfecto (ejemplo: un calzoncillo en la ducha o un par de botines mugrientos en la entrada) puede llegar a hacer la gran Susana Giménez y no con un simple y simpático cenicero. El segundo caso de loca llorona es aquella mujer que llora por todo, por las peliculas de amor, porque está enamorada, porque la picó un mosquito, porque el peluquero le hizo mal los claritos o porque el novio le dijo que se iba a mirar un partido con los amigos. Esta mujer es bastante inofensiva, aunque recomiendo que tengan a mano cajas de pañuelos descartables, un balde y un escurridor.
Después de tanto investigar le pregunte a varios hombres por qué siguen saliendo o eligiendo estos desequilibrios con patas habiendo tantas chicas simpáticas y con buenas intenciones en el mundo. La respuesta fue unánime: las chicas buenas son aburridas.
En conclusión: si las chicas "de su casa" son aburridas y prefieren la diversión a la monotonía no se quejen y aprendan a lidiar con la loca que les tocó, total ustedes tampoco pueden estar tan cuerdos saliendo con ellas.

domingo, 14 de septiembre de 2008

Carta de Presentación

A quien corresponda:
Hace un mes, aproximadamente que estoy buscando trabajo de nuevo ya que dejé mi empleo anterior. En este último mes he pasado las experiencias laborales más extrañas, tediosas y fanáticas que vi en mi vida.
La primera semana, me llamaron para una entrevista y cuando llegué me encuentré con una religión yankee-carismática de la venta de perfumes puerta a puerta. Después de huir de ahí, recibí el llamado de una chica para que me presente para una prueba de trabajo. Al otro día me presenté de forma im-pe-ca-ble y busqué a Paola, que es la que me llamó, la cual me dice que voy a salir con ella a hacer una pequeña recorrida y a conocer el trabajo que me ofrecen. Derrepente me encuentro en calle Pedro Pico vendiendo asociaciones para un hogar-comedor. Como el sueldo era muy bueno, (estamos hablando de setenta pesos el día, con una jornada laboral de seis horas), dije que sí, tan terrible no podía ser. Debo confesar que fueron los peores dos días de mi vida. Tenía que ir puerta a puerta pregonando que unos chicos tenian hambre y dando lastima a las personas para que me dieran su dinero a favor de una obra de caridad que nunca había visto, ni siquiera sabía si era real la beneficencia o si llegaba a otras manos. La gente de mañana en generalmente me trataba bien; el único problema era cuando tenía que empezar a tocar los timbres a las tres de la tarde, cuando la gente esta en pleno relax siestero. Eso me hizo sentir que estaba traicionandome a mi misma. A mí, que odio que me vengan a tocar la puerta los testigos de Jehová para hablarme de Dios y los vendedores de medias, perfumes, lo que sea. Entonces, solo después de esa reflexión que me hizo recapacitar, abandoné el trabajo luego de dos días. Para entonces ya no sabía que hacer con mi vida, tengo 24 años y es necesario tener una fuente de monetaria propia, así que acepté un empleo de maestra paricular.
El domingo 14 de septiembre usted socilicitó, por medio de "La Nueva Provincia" , un vendedor. El anuncio decía: "IMPORTANTE empresa incorpora personal para venta. Enviar carta intención "porque este trabajo es para mi" + CV c/foto a ...". ¿Por qué este trabajo es para mí? La verdad no sé, podría elaborar una lista de mis virtudes y defectos, mis cursos y títulos, calificaciones, capacidades y aún así no sé si obtendría el trabajo, porque hace un mes que estoy buscando uno y realmente no sé qué es lo que quieren.
Atentamente.

Guadalupe Ibaldi